el reto del liderazgo en las empresas mexicanas

Retos del liderazgo
México está viviendo una etapa muy difícil en el mundo empresarial, ya que con los pasos de los años ha cambiado la percepción de cada individuo adaptándose en diferentes ámbitos laborales sin llegar a un objetivo para logar el éxito de la empresa.
      El mexicano actualmente quiere y necesita un líder que le confiera sensación de fortaleza, confianza y seguridad en sí mismo, un líder que trascienda, haciendo un cambio en los demás transformando ese poder de convencimiento para hacer posible el éxito organizacional.
     En el ámbito de los negocios, los líderes luchan por promover la productividad en el lugar de trabajo a través del uso de nuevas tecnologías y capacitación, así como diversas herramientas para el desarrollo de la fuerza laboral, pero en ocasiones esto no es suficiente, y no logran transmitir los mensajes clave a su equipo de trabajo.



 Por su parte el liderazgo de empoderamiento permite al personal tomar decisiones directas, haciéndolo responsable, y aunque la encuesta reveló que 20% prefiere esta clase de líderes, solamente 12% lo tiene. En preferencias, le sigue el liderazgo empático, el cual busca que los empleados se sientan comprometidos, valorados y guiados al éxito.
¿Porqué no existe un buen líderazgo?
     Según Elvia Espinosa y Rebeca Pérez, dos grandes .estudiosas del liderazgo en México, el país mantiene arraigados elementos como la estructura familiar, la religión católica -mezclada con un ritualismo mágico- y la estructura educacional que enseña la subordinación. Esto ha sido traspasado por el  ámbito laboral.
Sin embargo, a pesar de esta herencia, actualmente es indudable que los mexicanos ven como posible la existencia de un líder que “se hace”, y el planteamiento de una sociedad que exige deberes, pero también derechos.





La crisis de una empresa pone a prueba a cualquier líder y durante ese momento es común que se convoque a uno nuevo. Casi siempre la elección será un tirano, porque pondrán la casa en orden y evitarán el naufragio, pero dejarán una cultura muy lastimada y habrá pérdidas de capital humano.
El líder tirano: “quiero una pirámide y la quiero aquí”. El líder controlador: “le hablas a Pedro y le preguntas si ya revisó los repor­tes”. Sale el empleado de la oficina del jefe, y en cuanto se sienta en su lugar suena el teléfono y… “¿Ya le ha­blaste a Pedro?”, le pregunta su jefe. Cualquier parecido con la realidad…
Estos dos tipos de liderazgo son los que imperan en las organizacio­nes mexicanas. No son del todo malos porque tienen aspectos positivos y negativos de acuerdo con el tipo de talento que tengan a su cargo y con el momento en que se encuentre la organización.
El estudio realizado por la consul­tora de capital humano Hay Group a 1,500 directivos mexicanos reveló que más de 70% tiene objetivos de corto plazo y se encuentra más orien­tados a dar instrucciones y órdenes. No todo está perdido.
Para Christian Philco, director general de Hay Group, los jefes en las empresas en México están muy presionados por los resultados inmediatos y por cumplir los objetivos. Estar inmersos en esta vorágine les impide ser conscientes de la verdade­ra importancia y trascendencia de su rol como líderes.

El liderazgo dominan­te entre los jefes mexicanos perfecta­mente encaja en dos de las cuatro clasificaciones de liderazgo que distingue Jorge Arturo Llaguno, direc­tor académico del máster en Dirección de Empresas para Ejecutivos con Experiencia del IPADE:
“Siempre pensamos que los líde­res fuertes son los que hacen que las cosas funcionen, el problema es que a veces los líderes fuertes lo que hacen es que funcione el presente, pero no el futuro”, dice.
La realidad es que los diferentes tipos de liderazgo pueden funcionar de acuerdo con la etapa en la que se encuentre una empresa. En este sentido, el académico distingue tres momentos: Durante el nacimiento es más común tener un líder “todólogo” con un perfil tiránico contro­lador porque tiene que estar al pendien­te de lo que sucede en todas las áreas de la organización.
“En esta etapa, la gente que se incorpora a la empresa no tiene la visión completa o el entrenamiento completo… entonces es mejor pasar­se de duro que de blando”.

México y el liderazgo
México es un país que a grandes rasgo carece de cultura organizacional ya que solo se enfocan en uno mismo sin importarles el crecimiento personal, esto hace que la empresa no se desarrolle como tal y por tal motivo los subordinados solo hacen los que les piden.
No existen líderes, solo jefes que dan ordenes sin preocuparse por la visión que tiene cada empleado, sin notar la importancia de esto que los lleva a más problemáticas y que por lo tanto no saben trabajar en conjunto si saber qué es lo que quiere cada uno, y realizando su trabajo por obligación y no por gusto. Más de la mitad de los directivos mexicanos tiene un estilo de liderazgo de corto plazo, más orientado a dar instrucciones y a impartir órdenes. Este tipo de liderazgo quizá no sea la respuesta correcta en un país que requiere la construcción de credibilidad.



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